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  • Didier Maurice

“TRAS LA ESTELA DE ELCANO”

Actualizado: abr 3

Soltamos amarras en la Cofradía Náutica del Pacífico, en el pantalán situado frente al Islote Pájaros Niños, el lunes 11 de Marzo 2020 a las 16.14 HRB para dirigirnos a la estación de servicio y hacer combustible. Madia hora más tarde cruzábamos la bocana adentrándonos en el Océano Pacífico.

Autor del articulo: Julio Vidosa G

La predicción meteorológica era buena, con vientos portantes y mar de aleta para gran parte de nuestra derrota. Esta predicción se ha cumplido, lo que ha facilitado nuestra navegación a vela.

Capitán Jorge Mallo

La tripulación la hemos formado cinco navegantes, capitaneados por Jorge Mallo.

En segundo lugar, está Fernando Fernández de Mesa, que ya había sido el capitán de la etapa R5 anterior, y al que nosotros denominamos “MacGyver 2”. Su participación en esta etapa ha sido crucial, aunque su humildad nos ha impedido resaltar, día a día, su trabajo a bordo durante las crónicas que enviábamos a AGNYEE.


Jose Luis Zaldua es el tercer tripulante, el cual nos ha aportado no solo su buen hacer culinario – propio de un gran cocinero y sibarita –, sino también sus amplios conocimientos generales, los cuales son muy de agradecer en las largas charlas a bordo. Ha sido nuestro Luisipedia.


El segundo Fernando Fernández de Mesa
José Luis Zaldua es el tercer tripulante

No me gustaría dejar de mencionar también su contribución con un dispositivo satelital portátil, que nos ha proporcionado información en tiempo real sobre la derrota seguida, además de mantenernos en contacto con nuestras familias incluso a 300 millas fuera de costa.

El cuarto tripulante es Juan Colom

El cuarto tripulante es Juan Colom, proveniente de una larga familia de marinos, que a su dilatada experiencia náutica ha añadido el punto joven a este equipo, tan importante en toda travesía. Ha estado involucrado con gran entusiasmo en todas las tareas a bordo, lo que sin duda, y en poco tiempo, le permitirá llegar a ser un “MacGyver 3”.


Y el quinto tripulante soy yo, Julio Vidosa, el narrador de esta crónica.

Tripulante Julio Vidosa, el narrador de esta crónica

Las fotografías que incorporo a este texto son obra de todos los tripulantes, que las han aportado para mejor reflejo de nuestra travesía.


Durante las primeras 24 horas estuvimos navegando a motor, izando velas a las 18.15 HRB del segundo día. Un día después atangonamos la génova y una retenida a la mayor, poniendo así “orejas de burro”. La navegación estaba yendo bien, con buenos vientos y buena mar, y de esta forma nos aseguramos una marcha más placentera.


Los dos grandes cocineros a bordo, el capitán y José Luis, nos deleitaban con sus preparaciones, a cuál más apetitosa. Jorge tuvo la idea de crear el recetario PROSCHEF, que ha sido subido a la web, y en el que se han escrito las diferentes creaciones.


Pro Chef

Muy pocos han sido los barcos con los que nos hemos cruzado en esta travesía, sin duda debido a las restricciones generales motivadas por la pandemia que sufre el mundo actualmente.


El cuarto día, a las 9.45 HRB un golpe bajo la bitácora llevó a Fernando a abrir el compartimiento de popa, en el que se encuentra el sector del timón.


Observó que dicho sector se había caído y la única solución posible era su reparación inmediata. A las 10.35 HRB, con vientos fuerza 5 y fuerte marejada con oleaje cruzado, se puso el barco al pairo. Fernando con ayuda del capitán, que te mantenía preparado un extintor, se puso a trabajar con la moladora, fresando lo más que pudo.

A veces tienes que ensuciarte las manos

Fue una primera reparación de fortuna, que parecía ser suficiente. Horas mas tarde hubo que volver a poner el barco al pairo, para poder seguir con este trabajo e intentar resolver definitivamente este problema que impedía trabajar bien al piloto automático. Con un tripulante habilidoso, y conocedor a fondo del barco, como Fernando, la tripulación siempre nos hemos encontrado tranquilos, confiados ante las distintas vicisitudes que se han tenido que afrontar en estos días de navegación.


Aunque el Sol no ha aparecido hasta los últimos días, la temperatura ambiental ha sido generalmente buena. Esto ha permitido desde casi el primer día que Juan se duchase en cubierta con agua del mar. Siempre nos decía que ésta estaba fresca, pero los que la hemos probado hemos comprobado que estaba bastante fría. El Pacífico apenas tiene salinidad comparado con otros mares a los que estamos acostumbrados, como el Mediterráneo.

Duchándome !

El quinto día, a las 17.30 HRB en situación (25º 25´,5 S, 076º 52´,5 W), después de recorrer casi 600 millas, arrumbamos Lima, situada a 800 millas al Norte. La velocidad media hasta entonces había sido de 5,9 nudos, lo que era una excelente media. La derrota trazada por Jose Luis había funcionado perfectamente.


La vida ha transcurrido muy tranquila a bordo. Cada tripulante ha ido escogiendo en cada momento la actividad que más le apetecía hacer. Y como suele suceder a bordo de un velero, cada uno de nosotros ha encontrado un lugar donde leer un buen libro, o dedicarse a sus recuerdos y pensamientos varios.

Trazando derrota
La vida a Bordo

Además, cada tripulante ha aportado su librería musical, empezando por Fernando con sus magníficas habaneras de la Asociación de Artesanos de Sanlucar de Barrameda. Hemos escuchado música tanto durante el día por los altavoces del barco, como en las guardias nocturnas a través de los móviles o de un IPod. Y hemos escuchado música clásica, boleros, rancheras, tangos, habaneras, folk, jazz, valses vieneses, marchas militares, etc. La música es un acompañamiento tremendamente relajante en una navegación.


El momento Mate del Capitán

Jorge, como buen argentino, ha preparado a diario su mate, compartiéndolo con la tripulación. Esta tripulación ha tomado vino chileno, mucho vino chileno del orden de 40 botellas, cuya compra aseguró sabiamente el capitán. Solo al final de la travesía se han tomado algunos gin tonics, pero éstos han sido muy ocasionales.

Fernando ha ido revisando de forma continuada la jarcia y otros elementos del barco, ajustándolos o incluso reparándolos sobre la marcha. Tanto Juan como José Luis han sido sus grandes ayudantes en estas tareas reparadoras.

Las guardias nocturnas han sido tres, “de 23h a 03h” la primera, “de 03h a 07h” la segunda y una tercera más corta, “de 07h a 09h”. Las dos primeras han estado a cargo de 2 tripulantes, y la tercera de uno solo. Todos los días se cambiaba el equipo que, hacia la primera guardia, y el capitán se ha involucrado a diario en estas guardias, remplazando rotatoriamente a un tripulante en alguna de ellas. Todas han sido guardias muy tranquilas, sin problema alguno. Durante el día no se han hecho guardias, descansando los tripulantes cuando lo estimaban necesario.


El octavo día, el miércoles 18 de Marzo, a las 18.10 HRB cambiábamos la bandera de cortesía, arriendo la de Chile e izando la de Perú. Habíamos entrado en aguas peruanas, lo que celebramos tomando una copa de vino espumoso chileno.


Al día siguiente, antes de desayunar, observamos que habían caído sobre cubierta unos calamares pequeños, que devolvimos al mar inmediatamente, aunque estaban muertos. Esto se repitió también al décimo día, pero nunca más después.


De forma continuada hemos sido recibiendo noticias, tanto a través del dispositivo de José Luis, como del equipo satélite del barco. Las noticias familiares no han sido negativas – salvo la lógica preocupación por las condiciones de aislamiento a que están sometidos -, pero si las generales tanto de España como de los países en cuyas aguas estábamos navegando.


Estos hechos han ido incrementando nuestra preocupación, llevando a largas conversaciones entre los tripulantes. Desde luego ese ha sido nuestro “monotema” en estos días de navegación, en los que hemos sido conscientes de vivir en una burbuja.


Pero, aunque es cierto que ha existido una gran preocupación acerca de la situación a la que están expuestas nuestras familias, también hemos disfrutado de conversaciones divertidísimas, compartiendo las numerosas anécdotas que hemos vivido cada uno de nosotros en la mar y fuera de ella. Esta tripulación tiene un gran sentido del humor, de buenos humos, lo que nos ha proporcionado grandes momentos incluso en situaciones estresantes.


Esta R6 debía terminar en Guayaquil, pero ya vimos que ello no era viable: Ecuador estaba todavía lejos, y el mundo estaba cerrándose cada día mas a la vista del desarrollo de la pandemia. Junto con la dirección de AGNYEE se decidió concluir la etapa en Perú, ya que estaba programada una recalada en Lima. Así, “el equipo en tierra” puso en marcha la operación de búsqueda de puerto peruano para el PROS. En efecto, este país había decidido cerrar totalmente sus fronteras, y por ello el puerto en el que íbamos a recalar también estaba cerrado. Entonces decidimos arrumbar, en primer lugar, a la bahía de Paracas, en Pisco, con el fin de fondear en ella antes de dirigirnos a Callao.

Haciendo las fotos para nuestra crónica !

La llegada a Paracas fue de noche y gracias al práctico del puerto, la capitanía no nos obligó a fondear en el veril de 29 m, como si fuéramos un mercante. De todas maneras, el fondeo que finalmente estableció estaba en la mitad de la bahía, en “mitad de la nada”. Parecía que había mucha reticencia en admitir nuestro fondeo, cuando este es un derecho de todo barco en tránsito, siempre que la tripulación permanezca a bordo.


Paracas es una bahía muy tranquila, lo que aprovechamos para hacer algunas reparaciones de fortuna que nos permitieran llegar con tranquilidad al puerto de destino.


Dos días después, levábamos ancla rumbo Callao. Allí llegamos el lunes 23, a las 08.00 HRB como habíamos estimado, y la autoridad portuaria, que había sido avisada previamente de nuestra llegada por la consignataria escogida, nos mandó fondear en la Zona I, en la de los mercantes. Casi en la zona de los grandes pesqueros, cuya flota también estaba amarrada, o mejor dicho, fondeada.


Media hora después la autoridad portuaria nos comunicó que nos visitaría Sanidad. La lancha del médico llegó a mediodía, subiendo él y su ayudante inmediatamente a bordo. Al ver el velero, y la composición de la tripulación nos confesó que les habían dado a entender que era un buque de guerra español, con decenas de marinos, el que iban a inspeccionar. Fue una visita muy agradable, e interesante, en la que el médico aparte de tomar nota de los datos de los tripulantes y nuestras circunstancias vacunales, etc., charlamos sobre nuestro proyecto de circunnavegación y la derrota seguida desde Algarrobo. En total, permaneció cerca de una hora a bordo, dándonos la libre plática sanitaria al despedirse.

La espera a la comunicación de la autoridad portuaria se hace eterna, ya que en principio hoy era el día de atraque en puerto, y desembarque de la tripulación. Horas mas tarde, la autoridad portuaria nos indica, siempre por el canal de trabajo #13, que debíamos cambiar nuestro fondeo, para anclar provisionalmente en la zona de los yates, casi tres millas mas al Sur. A las 16.45 HRB fondeábamos en el límite del campo de boyas del Club de Yates Peruano. Quedábamos así a 0,125 mn de la bocana del puerto de la Escuela Naval militar peruana, nuestro puerto de destino. Estábamos cerca del paseo marítimo de Callao, donde las calles estaban vacías, sin tráfico alguno. Los países han quedado “sedados” a la espera del transcurrir del tiempo.


En contacto con las autoridades, éstas nos comunican que hasta el miércoles, dos días después, no va a ser posible el atraque en la Escuela Naval y el consiguiente desembarco. Nuevo cambio en nuestras expectativas, el cual genera intensos intercambios de pareceres entre la tripulación. Tras la superación de ese impacto emocional, mantenemos de nuevo divertidas conversaciones, que junto al delicioso salmón al vacío preparado por Jose Luis, elevan el ánimo de los cinco tripulantes. La gestión del cambio emocional es algo intrínseco a todo navegante, pues son frecuentes las adaptaciones necesarias en su derrota según cambian las condiciones exteriores.


Por eso, se decide aprovechar este tiempo que hemos de permanecer fondeados, para revisar algunos elementos a bordo. En primer lugar, Juan es subido a tope de mástil.

Juan es subido a tope de mástil

Llegados a este momento nos enfrentamos a un grave problema de agua dulce, ya que nuestros depósitos se han agotado, y no nos quedan muchas botellas de agua envasada. Hecho el pedido a la consignataria, pasan las horas sin respuesta positiva a dicha solicitud. Por ello, al pasar cerca el bote de vigilancia del Club de Yates Peruano, en cuyo límite estamos fondeados, les pedimos ayuda. Y tiempo después nos acercan 20 l de agua dulce en unas bombonas, que al menos nos dan un pequeño respiro.


Las horas pasan sin que la tripulación tenga claro si es el miércoles cuando las autoridades den por finalizada nuestra cuarentena “natural”, en la burbuja del PROS. El miércoles nos comunican que es el día siguiente cuando está prevista nuestra entrada en puerto.


Ese jueves día 26 a las 10.00 HRB nos llegan malas noticias: según la consignataria, Inmigración aplica el artículo 8 del decreto de estado de excepción, por el cual se prohíbe el tráfico internacional de personas por todas las vías (aérea, terrestre, marítima y fluvial) durante este estado de excepción. En el escrito recibido en la Embajada española, literalmente se autoriza la entrada en puerto y atraque del PROS, pero con aplicación del articulo 8 mencionado, por lo que la tripulación no podría desembarcar. Nuevas conversaciones entre las autoridades para aclarar este punto.


A las 11.30HRB pasa una barca junto a nuestro barco a la que le pedimos agua, ya que no se nos suministra de otra forma, y ya no nos quedan ni siquiera botellas. A media mañana habla el Presidente de Perú a la nación, comunicando que amplía el estado de excepción hasta el 12 de Abril. Una complicación añadida.


Finalmente, a las 13.35 HRB llega un email en el que se dice que la Directora Jefa de Inmigración va a comunicar a sus funcionarios la autorización para que la tripulación del PROS pueda desembarcar en la Escuela Naval. Han sido horas especialmente tensas, en una situación inédita.


A las 14.00 HRB, Jorge pone el motor en marcha y llama por radio indicando que estamos en condiciones de levar ancla. Nos contesta la patrullera Huanchaco, del Guardacostas peruano, diciendo que no podemos entrar en puerto antes de las 14.30 HRB. Fuera motor y a esperar. Y diez minutos mas tarde aparece la barca del agua, con dos bidones. De unos 400 litros en total. Media hora después levamos ancla, entrando por la bocana del puerto, y abarloando el barco al muelle flotante. Un oficial nos recibe, tomando datos de la tripulación y pidiendo que no bajásemos a tierra hasta que llegase Inmigración.


En ese tiempo, procedemos a terminar de hacer nuestras bolsas de viaje, a recoger la ropa sucia del barco para que pueda llevarse a la lavandería, y hacer un inventario que nos ha solicitado la dirección de la Escuela Naval.


A las 18.00 HRB, nos indican que debemos desembarcar, ya que esta en camino la furgoneta de la consignataria para acercarnos a la oficina de Inmigración. El barco queda cerrado, a la espera del equipo de desinfección. Como Juan se ha lesionado en la leva del ancla, una oficial de Marina peruana le ha acompañado a la enfermería de la EN. Allí le ha tratado un médico, dándole las medicinas necesarias.


Tres cuartos de hora mas tarde ha llegado la furgoneta en la que hemos ido a la oficina de Inmigración, pasando por distintos controles policiales en calles absolutamente vacías. Una vez sellados nuestro pasaporte, ya entrados así en el país, la consignataria nos ha llevado al hotel, a la espera de poder ser repatriados próximamente a España.

La tripulación al completo ¡Chapeau!

Antes de finalizar esta crónica, queremos agradecer una vez más, y de forma especial, a la Armada Española su enorme apoyo a AGNYEE, a la Armada Chilena su gran contribución a nuestro zarpe en tiempo de Algarrobo, a la Armada Peruana su considerable acogida al PROS en la Escuela Naval y su eficaz apoyo a nuestro desembarco en ella. También queremos agradecer a la Embajada de España, así como al Cónsul General de España en Lima su gran interés y sus eficaces gestiones para facilitarnos tanto la entrada, como la estancia y la salida de Perú.


Además, nuestro agradecimiento a la Junta Directiva de AGNYEE, que gracias a su apoyo ha hecho posible el haber vivido todos nosotros esta interesante experiencia, y un reconocimiento especial a la labor que ha desempeñado nuestro amigo, y navegante del PROS, Alberto Morillo por su inestimable ayuda a lo largo de esta etapa.

Autor del articulo: Julio Vidosa G. - Capitán : Jorge Mallo miembro de la Cofradía Europea de Vela y de Agnyee.


NOTA DE PRENSA AGNYEE

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